Escrito por Arsham Sheybani para Glaucoma Research Foundation.
Los exámenes regulares de la vista son esenciales para personas diagnosticadas con glaucoma a fin de monitorear la progresión y prevenir la pérdida de visión.
Dado que el glaucoma es una condición en la cual el nervio óptico se daña con el tiempo, con frecuencia debido al aumento de la presión intraocular mas allá de lo que el nervio óptico puede tolerar, este daño lleva a una gradual pérdida de visión que a veces no se nota.
Una vez que el daño ocurre no es reversible, lo que significa que el glaucoma es una condición de por vida.
Afortunadamente, el tratamiento para bajar la presión intraocular puede prevenir un daño posterior. El médico determinará la presión ideal a alcanzar para proteger el nervio óptico. El tratamiento puede incluir gotas oculares, tratamiento con láser o cirugías para bajar la presión.
Los seguimientos son esenciales porque la presión puede cambiar con el tiempo y los tratamiento pierden efectividad. Algunas veces la presión objetivo será ajustada. El monitoreo permite al médico dar seguimiento a la enfermedad y ajustar el tratamiento.
La frecuencia de las visitas depende de varios factores, incluyendo qué tan avanzado está el glaucoma y qué tan bien está controlado.
Si una persona sospecha que puede tener glaucoma, o tiene la enfermedad pero es estable, puede ser que solo necesite visitas anuales. Los pacientes con glaucoma avanzado o presiones más altas, pueden necesitar revisiones más frecuentes.
Un examen del campo visual mide qué tan amplia es el área de visión de una persona y ayuda a detectar cambios causados por glaucoma. Aunque la prueba puede ser larga y aburrida, es una de las herramientas más importantes para revisar si el glaucoma es estable o está empeorando.
Una OCT (tomografía de coherencia óptica) mide el grosor del nervio óptico al fondo del ojo y ayuda a el diagnóstico y monitoreo del glaucoma.
La frecuencia con que deben hacerse ambas pruebas depende de factores como el estado del glaucoma y qué tan bien está controlado.
Si las pruebas no son claras o son muy variables, o si se sospecha que está avanzando muy rápido, entonces se necesitarán pruebas más frecuentes.
Para la mayoría de los pacientes hacerlas una vez al año está bien, si su enfermedad es estable.
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